Courvoisier Napoleón es un cognac de excepción que lleva el nombre del emperador más célebre de la historia moderna, y no es casualidad. La leyenda cuenta que Napoleón Bonaparte era un gran admirador de los cognacs de esta casa, y que antes de su exilio a la isla de Santa Elena en 1815 embarcó varias cajas de Courvoisier para el viaje, con las que los soldados británicos se familiarizaron y bautizaron con el nombre del Emperador. Desde entonces, la corona napoleónica ha adornado sus botellas y la marca ha pasado a ser considerada el «cognac de Napoleón».
Elaborado en la región de Cognac, en el suroeste de Francia, a partir de vinos blancos de las mejores subregiones —principalmente Grande Champagne y Petite Champagne— destilados en alambiques de cobre y envejecidos durante años en barricas de roble. El Napoleón representa la expresión más sofisticada dentro de la gama intermedia de la casa, situándose por encima del VSOP y por debajo del XO en complejidad y tiempo de crianza, pero con la plena elegancia que distingue a Courvoisier de otras grandes casas de Cognac.
A la vista es de un bello color caoba ámbar con reflejos dorados, denso y brillante. En nariz despliega una seductora complejidad aromática con notas de albaricoque seco, fruta confitada, flores secas, vainilla, canela y un fondo floral muy característico de los cognacs de Grande Champagne. En boca es suave, redondo y profundo, con una textura aterciopelada que envuelve el paladar, y un final largo y persistente que combina la fruta madura con especias dulces y un delicado toque de roble.
Un cognac para disfrutar despacio, a la altura de su nombre.




